Historia

El despertar de la conciencia ambiental en Colombia, fue estimulado por la II Expedición Botánica de 1983, lo cual se hizo palpable con el incremento en la creación de organizaciones de carácter ambiental, ecológico y conservacionista, antes eminentemente de investigación científica.
Como resultado del momento histórico, diferentes personas, grupos de amigos y familias provenientes de diferentes culturas, gracias a su conciencia ambiental, social y a la comprensión del significado de “patrimonio natural –y cultural–” propios de la biodiversidad colombiana, decidieron dar el carácter de “Reserva Natural” a sus predios.
En Agosto de 1991 se reunieron por primera vez en la Reserva Natural Sumapaz –Cundinamarca, un colectivo que inició la discusión sobre cómo organizarse en Red alrededor de la conservación. En noviembre del mismo año, se realizó un encuentro en el páramo de Anaime –Tolima–, el cual contó con la participación de 13 Reservas y 55 personas. Allí se conformó el Comité Coordinador “COCO”, y se empezó a mover la idea de Red, a gestionar la personería jurídica y buscar recursos. En esta reunión se concretó lo soñado en Suma Paz.
Posteriormente, se dio un proceso de organización en torno a las Reservas Naturales de la sociedad Civil que estaban interesadas en la conformación de la Red. En abril de 1992 se realizó la Asamblea General Ordinaria, en el municipio de Chachagüí, en Nariño, con el propósito de constituir formalmente la Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil, donde se contó con la participación de 50 personas de 37 Reservas Naturales de todo el país.
En noviembre del mismo año en Popayán, Cauca, se perfiló un proyecto de ley para el reconocimiento jurídico de las Reservas Naturales como áreas de conservación. Se propuso la conformación del grupo de Herederos de las Reservas y la realización de los Mínimos Ecológicos.
En 1993 la Red inició sus primeras actividades y obtuvo las primeras cofinanciaciones del Fondo Mundial para la Naturaleza –WWF- y la Fundación para la Educación Superior –FES-.
Se formuló un proyecto de ley para el reconocimiento de las Reservas Naturales y en diciembre del mismo año fue sancionada la ley 99 de 1993 mediante la cual se crea el Ministerio del Medio Ambiente y se organiza el Sistema Nacional Ambiental –SINA-, en donde se incluyen los artículos 109 y 110 que definen las Reservas Naturales y su proceso de inscripción.
En 1995 el número de asociados ascendía a 85, fue entonces cuando se suspendió el ingreso de nuevos asociados buscando consolidar las Reservas Naturales afiliadas. Los Herederos de las Reservas, cambiaron su nombre por Herederos del Planeta. Se conformó el primer equipo de trabajo de la Red con cuatro personas y un grupo de asesores.

En noviembre de 1995, se logró que municipios donde se encuentran ubicadas Reservas Naturales asociadas a la Red como Armenia, Buga, Tulúa, Sabana de Torres, Pasto, Dagua, Salento y San Martín, reglamenten incentivos a la conservación a través de la exención del impuesto predial.
En 1999, es sancionó el decreto reglamentario 1996 de 1998 para la inscripción de las Reservas Naturales ante el Ministerio del Medio Ambiente.
En el 2001 se procuró la vinculación más activa de los asociados y la cohesión del equipo técnico, además se elaboró un primer documento de la Planeación Estratégica de la Red, el cual a partir del 2002 se ha venido actualizando con aportes de diferentes conocedores del tema. En diciembre de 2002 la Junta Directiva aprobó el documento Organización en Red, una propuesta colectiva sobre un análisis organizacional de la Red.
Actualmente la Red es una Organización que ha ido creciendo y conciente del compromiso que como Organización en expansión debe asumir, ha hecho frente a los diversos cambios del medio para procurar su posicionamiento tanto interno como externo, a través de procesos de fortalecimiento organizacional.
La necesidad de cambio y el deseo de superación, ha permitido que sus integrantes se comprometan con el nuevo proceso, para seguir posicionando sus propuestas a través de planes y programas que aporten a hacer realidad sus sueños.
Su mayor valor es la calidad humana de las personas que la integran y quienes desde sus ideales proponen otras alternativas de vida, en un contexto donde el “progreso” y sus implicaciones en la naturaleza cobran un alto costo, implicando para ellos grandes esfuerzos de posicionamiento y defensa de su ideología.
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